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La historia central es creación del staff de Coven U.K. inspirada en AHS Coven y variedad de libros. No contamos con personajes de la serie sino con creaciones propias de los miembros. Muchos de los personajes aquí presentes son creación del staff. El diseño, estilo y gráficos son propiedad de C. G. Gautier. El plagio será denunciado y castigado. ¡Apoyemos siempre la originalidad!


Gott weiss Ich will kein Engel sein [Astarot]

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Past Gott weiss Ich will kein Engel sein [Astarot]

Mensaje por Azazel el Lun Nov 03, 2014 10:27 am

El Infierno es un lugar peculiar. No huele a azufre. Puede que sí a muerte, pero digamos que este hedor es maravilloso para los que disfrutamos segando vidas. Me gusta crear pequeñas masacres en las que la sangre cae como del cielo. Parece que los ángeles estuvieran llorando y no hay nada más maravilloso que eso. Verlos caer hasta rogar clemencia por las pobres almas de los humanos. Jamás comprenderé por qué defienden a esas ridículas criaturas. En mi opinión apenas sirven para algo que no sea mero alimento. Los considero una simple lombriz excavando en la tierra para nunca llegar a su profundidad. Aún así detesto que me roben protagonismo otros sobre ellas. Yo soy el malo aquí, nadie más que yo tiene derecho a ello. Por decirlo de un modo sencillo; me pertenecen. Todo lo hace a mi parecer. Soy inteligente, manipulador y atractivo para los humanos. No pueden resistirse a mí. Nadie puede si yo lo deseo. No me importa hipnotizar o violar para conseguir mis fines. Qué importa una simple vida cuando hay otras de miles ahí fuera. Por eso es que abuso sin piedad de todo lo que encuentro. Todo lo que toco queda destruido.
Sentado en mi trono negro observo todo alrededor. Voy a ver a un traidor. Digamos que fue lo suficientemente inteligente como para hacer que no me diera cuenta de que conspiraba en mi contra, pero no me importa. Me divierten los desafíos y este es uno. Lo mataré para ocupar su lugar y luego me haré un xilófono con sus huesos. No estoy preocupado por lo que vaya a decirme, ¿ qué debería importarme a mí lo que un demonio diga? Yo mismo lo soy y dudo haber escuchado a alguien alguna vez que no sea mi propia sed. Mis deseos son el bien primordial que me impulsa a actuar. Lo demás es puro teatro que interpreto para reír. Soy un buen actor, el mejor que nadie encontrará jamás. Por eso es que vamos a ser amigos. Amigos hasta que pueda matarlo y disfrutar del sabor de su sangre en una de mis copas de vino. Abro los ojos despacio para así concentrarme en mi papel. No hay rencor, en realidad no estoy vengándome, solo demostrándole no jugar con la persona equivocada. Puede molestar humanos, pero nunca a mí. Es mejor para todos que la bestia duerma en silencio y con sopor a que esté despierta. La música no me calma.

-Por fin llegas- Me levanto con elegancia y me acerco a él- He oído que también te interesa Londres, ¿ algo que quieras mencionar?- Le invito a ser claro. Intentará engañarme, lo sé. Sin embargo eso es lo que busco. Un juego. Un duelo entre dos titanes que solo el tiempo dirá en qué termina. Igual acabamos en tablas, mas eso me decepcionaría. Tengo por costumbre ganar todas mis batallas. Digamos que es una manía que no he podido desterrar nunca de mí. Ganar es intenso, al igual que el segundo en el que el corazón deja de latir.


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Past Re: Gott weiss Ich will kein Engel sein [Astarot]

Mensaje por Astarot el Vie Nov 07, 2014 8:57 pm

Descender no era una de mis actividades favoritas, me distinguía más por el regocijo al sufrimiento humano en directo que desde las tinieblas. Pero algo había que admitir, el infierno con su hedor putrefacto y exquisito no podía pasar de ser algo que me remembraba al hogar. “¡Oh, Dulce hogar!” como lo nombrarían los asquerosos humanos a sus edificaciones simplonas de piedra y madera.  Claro este hogar no se comparaba a sus insulsos corrales, la piedra pulida por los milenios y su lustroso fulgor como el ónix, no había  nada como ello. Era una obra que envidiaría el mismo Savelotodo, si tan solo admitiera que somos mejores.

Di un largo suspiro callando mis pensamientos que ya iban a caminos sin remedios y fuera de lo que realmente me traía a este lugar. El “querido e inteligente” Azazel me había citado con tal de ostentar su posición superior, que claro yo adularía hasta mas no poder. Mi farsa siempre sería la misma, él es mi hermano a quién respeto y arrepiento demasiado haberlo traicionado.

Arreglé mi traje antes de presentarme ante él. Estiré los músculos del cuello hasta tronar y camine con seguridad ante él. Hice una pequeña reverencia al llegar a su trono. “Tan insulso y estirado… ya verás cómo terminarás comiendo tierra” pensé entre tanto gesticulaba una sonrisa agradable. Azazel se acercó a mí y preguntó con su singular amabilidad.

-Londres es un lugar particular, sabes que mi amada se encuentra en esas tierras. Creo que si ella estuviera en cualquier otro lugar ese sería mi destino.- escupí cada palabra con cuidado fingiendo sinceridad. – Los humanos me han cambiado, no sabes cuánto.- dije arqueando las cejas con inocencia. Solté un suspiro que procurara sonar a  remordimiento  - Azazel, si supieras… que he luchado con esta humana emoción, pero no he podido… en fin.- Me encantaba tomar a veces esa postura melodramática, era divertida, no tanto con Azazel que era uno de los míos, y de seguro no me creerá ni la mitad de lo que digo, pero si algo sé, es que el papel se interpreta hasta el final.

Tomé su hombro, - ¿Tienes algún plan del cual tenga que preocuparme?- le dije con inquietud. No estaba seguro si me rompería el pescuezo o simplemente jugaríamos a la familia feliz, espero que lo segundo que es inevitablemente mucho más interesante.


Última edición por Astarot el Sáb Nov 15, 2014 9:11 pm, editado 1 vez



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Past Re: Gott weiss Ich will kein Engel sein [Astarot]

Mensaje por Azazel el Dom Nov 09, 2014 4:20 pm

Hay un juego llamado poder al que todos jugamos en mayor o menor medida. No es para los débiles. Para ganar se debe destrozar al prójimo como si no valiera nada. Esa es mi especialidad, aunque huelga decir que mi pequeño amigo me divierte al creer que me engaña. Es como ver a un niño con las manos manchadas de chocolate fingiendo que él no se ha comido el pastel. Es tan tierno que deseo aplastarle la cabeza con una piedra repetidas veces hasta que sus sesos no sean más que una gelatina sin forma que dé de comer a los insectos que habitan en el subsuelo. Mis favoritos son las lombrices, aunque estas tienen un modo de comportarse que me resulta curioso. Pero no estamos aquí para hablar de mis gustos, sino para observar cómo me divierto con mi adversario. Digamos que le he creído y que voy a seguir su cántico en un tono barítono, luego ya veremos. Por ahora prefiero jugar a ser amigable. Uno saca más provecho siendo amigable a simple vista. Si sonríes con la boca manchada de sangre, te delatas demasiado pronto. El juego no es divertido si no hay clímax.
-Si tuvieras ese tipo de sentimientos no serías un demonio- Sonreí con suavidad. Es tan obvio mi comentario que bien podría habérmelo ahorrado. Pero debo de dejar claro que no soy tan estúpido, al menos no para ese tipo de cosas. Los demonios no aman, es algo que debería de ser sabido por todos. Dicen que algunos se obsesionan hasta volverse locos, pero no es mi caso. Solo me enfado cuando no obtengo lo que deseo, pero de ahí a amar…¡Jamás! Sería una ofensa con la que jamás podría convivir. Si quedase reducido a un simple corazón, yo mismo me quitaría la vida. Amar es para débiles, lo mejor es poseer. Tener poder y manejar a las personas a placer. Nada mejor que jugar con sus mentes hasta ver que han sido consumidos por su propia locura. El amor es un buen puente para nublar la razón y hacer que las personas actúen a tu favor.

-Nada especial. Solo tomaré lo que es mío, pero hasta que no encuentre una nueva víctima, puedes estar tranquilo. No me meteré en tu terreno- Claro que lo haré. No engaño a nadie. Ni siquiera a él, pero eso es lo divertido de nuestro juego. Sonreímos como grandes caballeros y nos disparamos al darnos la vuelta. Herimos nuestros egos hasta que alguno sangra demasiado. Es nuestro juego, el que siempre hemos tenido. Sin embargo en esta última partida seré yo quien salga victorioso- Pero debo reconocer que sería ventajoso tenerte de mi parte, ¿ qué tal si nos ayudamos mutuamente?- Le saldrá caro si acepta, pero he ahí la medida de la inteligencia de los seres. Pocas veces sabemos lo que nos conviene. Aliarse con el enemigo no es malo; en realidad es lo mejor. Lo tienes cerca, lo estudias y confundes como a un animal al que miman antes de darle matarife. Marinar la carne antes de meterla en el horno.


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Past Re: Gott weiss Ich will kein Engel sein [Astarot]

Mensaje por Astarot el Sáb Nov 15, 2014 9:10 pm

-Oh, ya veo.- mi tono aterciopelado y calmo no cambiaba.   Acaricié mi labio inferior con la yema de mi pulgar derecho  y alcé una ceja. Era una pena que Azazel no se tragara mi farsa, era una obviedad que no me sorprendía en lo absoluto. Me acerqué amigablemente, a pasar mi brazo por su hombro. -  Es verdad, a veces pienso que no soy un demonio como antes.- le miré de reojo para estudiar el gesto de estirado momio a  que tenía agarrado.  

- Creo que mi paseo por la iglesia y sus aventuras. Me ha “humanizado” un poco. Admito que es una debilidad, que no debiera compartir con nadie…- proseguí con el mismo tono calmo. Era un hecho que había pasado una temporada bajo otra identidad, donde pretendía ser uno de los “iluminados” que eran un sequito con sotana y actitudes que el mismo Lucifer estaría orgulloso, pero nada de ello me había cambiado. Seguía siendo el mismo ser, Azazel tenía el crédito por saber que un demonio jamás caería en aquello de lo que  era el  amor (esa palabra que incluso en mi mente, sonaba insulsa y dotada de un tono irónico). Qué sentimiento más repulsivo y sobrevalorado. No había nada como el placer dominado por el dolor. A mi favor, estaba mi proximidad con los humanos y sus costumbres, no era una locura lo que decía. Mi trabajo como concejal, mera pantalla, tenía contacto con gente poderosa en su reino, lo cual me era muy útil para hacer de mis deseos y de vez en cuando picar con una aguja a los humanos para ir perforando con paciencia y deleite, hasta llegar a la gangrena. Ni cuenta se darán cuando lo pierdan todo. Esa era la idea, incluso con Azazel, ¡sobre todo Azazel! aún  me pregunto el por qué no me deshice de él cuando pude.

Siguiendo con mi papel de un Astarot diferente. Solté a Azazel del agarre fraternal y me dispuse a su frente. “Lo que es mío” resonó con fuerza en mi mente, inquietándome un poco. Sólo alce las cejas, dejando entrever una pizca de la sorpresa. - Supongo que esto es una tregua.- torcí una sonrisa, para dar unos pasos a una mesa dispuesta en el lugar. Los deseos son órdenes y un par de copas labradas en plata envejecida, llenas del vino tinto más espeso aparecieron. Le aproximé una copa, quizás le preocupación de que Azazel siguiese su instinto me había mermado un poco. Sabía que mentía y que iría por la muñeca en un parpadeo, pero había algo que debía de atender algo antes que él hiciese su movimiento. “Gracias Azazel por pasarme el dato” iba incrustado en el gesto de la invitación a saborear la vendimia infernal.

Antes de alzar las copas por la tregua, escuché las palabras de Azazel invitándome a ser su aliado. – Y ¿Cómo podría serte de ayuda?- dije divertido. Era una invitación desfachatada, delirante y con toques de kamikaze. Ser parte de la guerra desde el interior, obligado a ser abstraído por los planes de Azazel, que podría salir mal. Pues todo, tanto él como yo somos unos afanados por la mentira y el lanzarnos escupitajos de ácido, por cada paso que damos. Si tuviera corazón este hubiera dado un vuelco de la emoción, interesante y arriesgada decisión, que no daría certeza de responder.



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Past Re: Gott weiss Ich will kein Engel sein [Astarot]

Mensaje por Azazel el Lun Nov 17, 2014 7:23 am

Palabras. Algo tan simple como las palabras puede cambiarlo todo. Prometer amor, jurar lealtad y otra clase de pamplinas mundanas puede ser la clave para dominar. Juraré que me creo cada cosa que me dice para ver hasta dónde llega su poder. Quiero saber qué es capaz de hacer para así devolvérselo por infinito. Me gustan los juegos en los que parece no haber competencia. Una sencilla partida de cartas puede verse trasformada en un juego de ajedrez con piezas reales. Mi pieza clave es la reina, la bruja pelirroja, pero necesito destronar antes a aquello que están cerca de ella. No tardarán en caer, pero para dar jaque mate y terminar todo, hay que saber quién mueve primero. En este caso le cederé el turno a mi querido amigo. Las blancas pueden empezar la partida, pero el negro es el color que predomina en todas las mezclas. Puedo decir que es mi favorito, aunque creo que ese tipo de detalles carecen de importancia. No es como si fueran a cambiar el mundo, ¿ verdad? Qué importa el color mientras haya un buen arma que lo convierta todo en bello rojo. Necesito sangre, ansío venganza y la conseguiré.
-Supones bien. No tiene sentido que estemos enfrentados cuando estamos juntos en la misma guerra. Debemos estar al tanto de las criaturas celestiales que parecen querer proteger aquello que ansiamos corromper- Ya está corroído y oxidado, pero los humanos tienen por costumbre usar barniz u otras pinturas para maquillar la podredumbre. No importa cuánto se esfuercen, en sus demacrados rostros veo yo su alma furibunda. El ansia de pecar traspasando cualquier rezo. Se esfuerzan demasiado en ocultar sus deseos, pero yo les ofrezco lo que ansían para así llevarme lo único valioso que tienen: su voluntad. Nada mejor que cambia rla voluntad.

-Mantén ocupadas a las brujas. Deja que crean que me he aburrido de ellas, pero de la suprema solo me encargo yo; me pertenece- No es discutible. Mi hermosa pelirroja me debe obediencia. Pronto le haré otra visita para atormentar su alma. No quiero que olvide todo lo que fuimos. Debo decir que podría haberla querido de tener corazón, pero también que su alma me aburre en ciertos puntos. Las mujeres llegan a ser demasiado sentimentales y truncan mis planes por su sentimentalismo. No puedes pedirles que lo aniquilen todo sin pensar en las vidas que dejan atrás, son un estorbo. Bien podrían sellar sus labios para siempre y así no escucharla hablar.
-Brindemos por esta alianza- Alcé la copa con una sonrisa que no me molesté en ocultar. Va traicionarme, mas me siento como Jesús en la última cena. Mi querido hermano es mejor chivato que Judas. Aunque ese pobre infeliz llora en el Infierno cada noche. Otra cosa que me aburre son las llantinas. Las lágrimas solo me interesan sin son llevadas por la fina línea que existe entre el placer y el dolor. Me gusta torturar de ese modo para dejar secuelas. Un poco de síndrome de Estocolmo no hace mal a nadie, o eso creo yo. Supongo que depende de los gustos de cada cual, y yo soy muy fino en los míos. El peor si se me permite decirlo en voz alta. Este vino es tan ácido que siento que estoy flotando en medio de las nubes de azufre que llenan este lugar, pero más ácida será mi venganza. Nadie me traiciona y sale impune, pero dejemos que el juego continúe, me gusta divertirme.


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Past Re: Gott weiss Ich will kein Engel sein [Astarot]

Mensaje por Astarot el Jue Nov 20, 2014 2:39 pm

No estaba interesado en lo mas mínimo en ayudar al momio estirado de Azazel, esa era la consigna. Si me interesaba la  guerra fría y el saber los supuestos planes de mi querido hermano. cualquier indicio gritaría " Es todo lo opuesto, hermano, todo lo contario" en un macabro tono que sólo el mismísimo Azazel lograba. Esa era nuestra diferencia,  Su afán por demostrar su superioridad todo el tiempo, su indolencia e irrefutable  perniciosa alma. A diferencia de lo que yo buscaba, aparentar la debilidad y jugar con las emociones de los humanos. Si fuera por mi, sólo me centraba en hostigar a los corderitos del Savelotodo. ¡Pero no! Lamentablemente mi pasado me condena a jugar a la familia con el estirado de Azazel.  Gracias a la muñeca que me convenció a jugar directamente con el poder y ahora estoy preparado para tomar la posición que me corresponde.  

Removía el líquido de la copa de vez en cuando, entreteniendo mis ojos con el fulgor del líquido y otro punto para Azazel, había dado con las palabras correctas, aunque no era de mi interés el andar correteando querubines. Supongo que es un buen punto para comenzar a disfrazar nuestro asunto.

-No te preocupes la rojita está a salvo de mis mañas.- Por ahora tengo algo mas importante que atender que ni te imaginas.  Con ello seguí el movimiento para el brindis con una sonrisa divertida en el rostro. Bebí un trago de la copa disfrutando del sabor ácido y ferroso que entregaba esta cepa. A buen entendedor pocas palabras, era un hecho que no habría trato real y que ambos nos estamos cubriendo las espaladas  para que el puñal de quien se atreva primero no perfore lo suficiente.



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Past Re: Gott weiss Ich will kein Engel sein [Astarot]

Mensaje por Azazel el Vie Nov 21, 2014 6:04 pm

Celebrar es de mi agrado. Al día celebro muchas cosas, todas para honrarme a mí mismo, por supuesto. Puedo pecar de ególatra, pero no hay un ser mejor que yo. Ninguno podría llegar jamás a los recovecos de mi mente. Cada puerta conduce a un lugar diferente donde la cordura se filtra y emborrona mis dibujos sangrientos sobre cómo me gustaría tener a mis víctimas. Evoco música, olores y sensaciones cuando cierro los ojos. Soy capaz de mucho con solo cerrar los ojos, no necesito de nada para hacer sufrir a otro a distancia. Ellos me dan poder, me abren su mente sin darse cuenta que lo devoro todo, que me alimento de su viveza como me deleito de su sangre. Es delicioso probar su desesperación, saber que se dan por vencido al no poder más. No hay nada más sabroso que un humano arruinado por sus propios pensamientos y deseos, y más cuantos deseos se los he concedido yo. No pueden decir que no sea un ser generoso, siempre doy lo que me piden. Puede ser que exija algo a cambio, pero en estos tiempos que corren, ¿no es el dinero una forma de fabricar poder? Mi moneda vale su peso en oro.
-Más te vale, no me gustaría tener que considerarte mi enemigo- Ya lo hago. Él me odia, pero como el sentimiento es mutuo ninguno nos sentimos ofendido por ello. Digamos que es parte de nuestra naturaleza desear estar por encima del otro que está a nuestro lado. Lo queremos todo al ser seres que no nos conformamos con un poco. Arrancamos bebés vivos de las entrañas de sus madres si esas criaturas nos sirven para nuestras tretas. Nunca he querido descendientes al saber que serían débiles o que tendría que matarlos sin son demasiado inteligentes. No comparto mi trono con nadie que no sea yo y mi grandeza, ella tiene un sitio reservado a mi lado. Mi ego también es bien recibido.

-Entonces tenemos un trato, querido hermano- Hasta que el tablero se rasgue y sus piezas caigan al abismo. Espero no falte mucho para eso, sería tedioso esperar demasiado a su caída. No me importa acelerar su muerte, sin embargo me gusta más ver cómo se condena él solo. Debo mover bien mis fichas, pero antes, bebamos. Hagamos de este juego uno grande que recuerden los humanos. Sufrirán nuestros movimientos porque ellos son los peones que sacrificamos para protegernos a nosotros mismos. Somos los reyes, y nuestras reinas no son más que instrumentos con los que lograremos la caída el otro. Mi reina es vanidosa, pero sabe serme fiel. La tengo atada por una correa de hierro de la que nunca podrá liberarse. Ella se ofreció voluntaria a meter la cabeza, y ahora es mía. Es lo que tiene engañar a las brujas. Siempre tan perdidas, abandonadas de Dios. Me resulta gracioso que el creador no las cuide, que haya dejado que se pudran en la inmundicia. Es por eso que vienen a nosotros. El pecado lo producen los ciegos.


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